¿Por qué las organizaciones necesitan volverse ágiles?
- guatemalaprosperas
- 15 mar 2022
- 4 Min. de lectura
Por Carlos de Santiago, Autor, consultor y coach ejecutivo, experto en liderazgo, gestión del cambio, agilidad organizacional y bienestar laboral
¿Por qué las organizaciones necesitan volverse ágiles?
La mayoría de nosotros ya tenemos una noción, o al menos hemos escuchado algo, sobre las organizaciones ágiles y cuál es su gran importancia hoy en día. Aunque, descifrar el camino de cómo llevar a cabo la transformación, eso ya si es “harina de otro costal”.
La agilidad es actualmente un concepto muy de moda, y todos sus beneficios transformacionales son cada vez más reconocidos. Sin embargo, evolucionar hacia un modelo operativo ágil, resulta algo complejo, especialmente para las empresas más consolidadas.
Existen varios caminos hacia la agilidad organizacional, al igual que diferentes puntos de partida; no obstante, todas las transformaciones ágiles exitosas tienen varios elementos en común.
Estoy seguro de que en algo estamos todos de acuerdo, y es en que las organizaciones ágiles, definitivamente, son diferentes.
• Las organizaciones tradicionales están construidas en torno a una jerarquía estática, estructural y en silos, mientras que las organizaciones ágiles se caracterizan por una red de equipos que operan en ciclos de aprendizaje y decisión rápidos.
• Las organizaciones tradicionales colocan a sus órganos de gobierno en la parte alta de la pirámide de liderazgo, y los derechos de decisión fluyen a través de los múltiples niveles jerárquicos, siempre de arriba hacia abajo; por contra, las organizaciones ágiles comunican un propósito común y emplean objetivos y planes de acción públicos y transparentes para empoderar e involucrar en la toma de decisiones a los equipos más cercanos a las fuentes de información, es decir, a la acción cotidiana. Idealmente, una organización ágil puede combinar velocidad y adaptabilidad con sostenibilidad y eficiencia.
Definitivamente que estamos ante un nuevo entorno, la revolución de las tecnologías de la información, bajo en concepto de transformación digital, está provocando la necesidad de nuevas habilidades en el ámbito laboral, la agilidad organizacional, la cual se implementa mediante una constante y metódica innovación en procesos, con el apoyo de tecnología que extienda la experiencia humana.
Según la RAE, la palabra “ágil” es un adjetivo que expresa que alguien se desempeña con rapidez.
Cada vez es más urgente la adquisición de competencias ágiles para asegurar la supervivencia de las organizaciones en el tiempo.
Las empresas ágiles son organizaciones que abrazan la filosofía y los valores ágiles, desde sus personas y cultura hasta su estructura y tecnología. Por tanto, son empresas que ponen al cliente en el centro de sus decisiones.
Algunas organizaciones fracasan en su proceso de transformación ágil porque siguen usando modelos de trabajo y mentalidad propios de organizaciones más tradicionales para resolver situaciones actuales.
Según John Kotter, experto en gestión del cambio, las organizaciones exitosas son una red adaptativa de personas que trabajan persiguiendo un propósito compartido en la que el objetivo último es entregar valor al cliente.
La agilidad organizacional requiere de la adopción de nuevos valores, conductas y competencias, provocando que las personas y las organizaciones sean más más adaptables, creativas y resilientes al enfrentarse a la complejidad e incertidumbre propias del entorno competitivo actual (el famoso mundo VUCA: volátil, incierto, complejo y ambiguo).
Adquirir agilidad organizacional conlleva cambios en los procesos internos, evolución en las personas y adopción de nuevas tecnologías que permitan establecer soluciones rápidas y eficaces.
Además de las herramientas, el factor humano toma cada vez más relevancia ya que es necesario formar líderes que sepan coordinar equipos autogestionados, mediante un proceso de coaching constante.
Aquellas organizaciones que no den sus pasos hacia la agilidad aumentan sus probabilidades de dejar de existir en un futuro cercano, la única constante es el cambio (Heráclito 500 ac) y para mantenerse debemos ser muy adaptables y orientados al aprendizaje continuo.
Las organizaciones necesitan adaptarse constantemente para ser exitosas. Deben comprender a sus clientes y las necesidades cambiantes, e invertir en el desarrollo y la entrega de productos y servicios que satisfagan mejor esas necesidades.
La agilidad organizacional se trata de la capacidad de una organización de poder adaptarse a un mundo en rápido cambio.
Para obtener los beneficios completos de los enfoques ágiles, las organizaciones necesitan crear las condiciones para que los equipos tengan éxito y prosperen, además, los clientes esperan tener más influencia cuando interactúan con las organizaciones.
Las organizaciones exitosas son aquellas que son más capaces de responder a las necesidades de sus clientes, es decir, son “adaptativas”, con capacidad de recibir comentarios constantes y mejorar sus productos y servicios en respuesta a dichos comentarios, creando las condiciones que les permitan a sus colaboradores ejecutar ciclos rápidos de aprendizaje y adaptación.
Para crear las condiciones que permitan habilitar la agilidad organizacional, se deben transformar y mejorar continuamente las siguientes dimensiones:
• Entrega de productos y servicios. Para poner al cliente en el centro del desarrollo de productos y servicios.
• Gestión. Para que los equipos aprendan a experimentar rápidamente e iterar basándose en la investigación y los comentarios de los clientes.
• Cultura. Para empoderar y confiar en las personas a la hora de aportar valor al cliente, son los más cercanos al cliente y están más familiarizados con sus necesidades.
Las organizaciones adaptativas deben estar estructuradas en torno a la prestación de servicios a los clientes, y no en torno a los silos departamentales de las organizaciones tradicionales. Estas funciones deben existir, pero su enfoque principal debe ser posibilitar que las personas que forman parte de esos departamentos se enfoquen en aportar valor al cliente.
En resumen, la agilidad organizacional es la habilidad de una organización para:
1) Adaptarse con rapidez a los cambios del entorno
2) Responder con velocidad y flexibilidad a las demandas cambiantes de clientes
3) Incorporar cambios para mejorar la productividad y reducir los costes, sin comprometer calidad







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